NUNCA ME VOLVIERON A BESAR COMO EN AQUEL PURPLE

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No fue el típico año, ni fue el típico amor, con lo cual no iba a ser el típico festival. Corría el año 2002, las gafas de sol se llevaban más bien pequeñas y estrechas y como bien me recordó Silvi veníamos de una época en la que Ray-ban nos enseño que las gafas de sol se ponían para que el sol no te derritiese (Como vampiros al amanecer)

Nos situamos en Diciembre en León en el que tampoco fue el típico puente de la constitución. Ese “weekend” era teñido de púrpura y León paraba por un momento cediéndole el tiempo a el tiempo del Purple Weekend. Celebrábamos el 6* festival a nivel internacional, con 14 años de vida ya a la espalda. La buena música era obligatoria en cada concierto. Fue un festival pionero pero no por eso menos exigente y, gracias a ello, se dan cita cada año grandes artistas que comparten con los integrantes las buenas letras. Era tiempo de bailar, de madrugar, de empezar a mover las caderas bajo psicodélicas gafas de sol. El Purple como bien se sabe en León es más que un festi, es un espíritu. No hay que olvidar nunca con que finalidad se creó y seguir manteniéndola.
Chelsea boots y peinados bob dominaban la ciudad. La gente empezaba a llegar a León y la estación de autobuses parecía más bien una boca de metro londinense. Los leoneses nunca nos hemos quedado atrás en cuanto a estilo y más teniendo Covent Garden en la ciudad; Chaquetas de traje de dos botones, polos de punto y conjuntos tricot, las famosas parkas, las harrington, faldas rectas… Todo lo que necesitásemos los podíamos encontrar ahí. María lleva más de una década ofreciéndonos la mejor moda y marcas por las que apostar sobre seguro como Merc y Ben Sherman. Este puente era el puente en el que el streetstyle se disfrutaba con mucho arte por León. Entre todos hacíamos de la ciudad un lugar de ensueño para un decorado de una película londinense en la que Twiggy tendría el papel principal.
Eso si, yo al bar que fuese seguía pidiendo Amstel, y cecina que no faltase. Y fue la típica casualidad (si, lo he dicho) de que tu también y sólo quedaba una en todo el bar y justo nuestras miradas se cruzaron y justo sonreíste y justo sonreí. (En la versión original quedo demasiado por bobo y por algo típico que leáis no pasa nada)
Les Cappuccino, llegados desde Japón, en ese momento estaban afinando su último tema, la gente apurando su último trago y yo no quería perderte de vista…
Bien, parecía que tu tampoco. Continuamos disfrutando del cartelazo que el Purple nos tenía preparado a casi dos metros de distancia. Bailando con la gente pero mirándonos solo entre nosotros. Los estadounidenses The Loons, ocupaban ahora el escenario del antiguo cine Abella, eso nos permitía que además algunos mensajes subliminales nos mandásemos. Nos fuimos acercando. Algo me gritaste pero no conseguí oírlo así que me límite a sonreír. Sonreía con la sonrisa más Chandler (friends) de este planeta, y sí, de la que sólo tu sabias burlarte con gracia. Sólo tu podías ser terriblemente sexys con cara de Chandler.
Oh que bien, ahora mi panda dice que nos movemos ya para la Tropicana, era el momento de poner las cartas sobre la mesa, era el momento de acercarme y hablarte. Me arme de valor y me giré, y justo te empujaron, y justo fue contra mi, y no dudaste, y yo no hablé, y tu tampoco lo hiciste, y me besaste, y me volviste loco, y me volviste salvaje. Y a mi panda que le den.
Te quitaste sonriendo, te insinuaste con los hombros y al final fuisteis tu panda y tu los primeros en marchar del Abella. El juego se había puesto en marcha y así nos adentramos en la noche y en las allnighter sessions, siempre a dos metros de distancia, siempre y cuando no eran menos, que ahí siempre había beso.

Decidimos abandonar la Tropicana y me llevaste hasta tu hostal y ahí simplemente nos deshicimos entre besos y miradas complacientes, así hasta llegar el día.
Al despertarme estaba lloviendo y tu te habías ido.

Me quede sin mi último beso, tu ni te despediste, se ve que tenías prisa, se ve que llegabas tarde a dárselos a su dueño.

Me asome por la ventana, el tráfico malhumorado de las 11 me advertía de que el Purple ya había acabado. Volvía a ser el típico día tedioso leonés, del típico diciembre, del típico 2002. Y a mi nunca me volvieron a besar como en aquel Purple, por eso desde entonces vuelvo a repetir cada año los mismos pasos con la esperanza de girarme y encontrarme de nuevo con tu olor. ¿Habrá suerte este año? Por sí acaso voy desenfundando mi Harrington.

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MODELOS: MARÍA Y NANCY

TEXTO : HÉCTOR LOUREIRO

FOTOGRAFÍA: JULIA D. VELÁZQUEZ

IMPULSO & PERSEVERANCIA

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Llegó y pasó, el 7 de noviembre, la fiesta de inauguración oficial de la nueva sede de la Escuela de Moda LIPER de León y con ella, como mecenas, vuelve VODKA AND VOGUE.

La cita tuvo lugar en Gran Vía San Marcos 32, donde pudimos contemplar las nuevas instalaciones, dos plantas distribuidas entre cristaleras (con pequeñas pinceladas de rosa), que pasarán a ser ahora la segunda casa para los alumnos de moda. En ella, nos contaban además, que de forma aleatoria irán sucediendo exposiciones de arte, el pistoletazo de salida lo dio el artista Juan Udaondo.

Patrones, tablas de medidas y metros de tela serán los protagonistas en la planta baja, donde se impartirán las clases de patronaje y confección, sin pretender robar protagonismo al original escaparate que se preparó para la ocasión y que irá cambiando periódicamente.

La planta de arriba queda reservada para la creatividad y búsqueda de inspiración y documentación contando con el aula de diseño y biblioteca. También se encuentra en ésta un aula destinada a las clases del nuevo curso de Modelo, Azafata y RR.PP. formando a los alumnos, alumnos que más adelante prometemos mostraros.

La fiesta estuvo amenizada por un acústico de Rob DeLion, del que no dudamos que tendrá una carrera imparable en la música, y Birri Vanilli fue el encargado de hacer que nuestros cuerpos no pudiesen dejar de bailar. La marca leonesa de licor de leche Güela Manuela tampoco quiso perderse la que tenían montada e hizo un hueco en su agenda para ofrecernos sus, famosos ya, Güelajitos. Complementando así el original catering a base de chocolates belgas, deliciosos macarrons y un innovador candybar de frutos secos, todo ello ofrecido a la gente por dos azafatas del curso de modelos ya citado, y luciendo dos piezas de la colección de “Volúmenes” realizada por los alumnos de la Escuela. Peluquería a cargo de Emilia Vidal y el maquillaje por María Haro.

Nadie quiso faltar a la cita y la Escuela estuvo respaldada por más de un centenar de asistentes, alumnos, ex – alumnos, amigos y representantes del sector de la moda.

Desde VODKAandVOGUE, en nombre de la dirección y el profesorado, queremos agradecer todo el calor recibido. Pero si algo nos ha demostrado esta Escuela es que la mejor manera de ser agradecido es ofrecer un buen trabajo.

Porque bien decía Goethe:

       “En lo ideal todo depende del impulso; en lo real, de la perseverancia”

Texto: Héctor Loureiro

Fotografía: Julia d. Velázquez